domingo, 2 de septiembre de 2007

Película: El Cantante (la vida de Héctor Lavoe)



Hace unas semanas fui, con grandes ilusiones, a ver la película de Mark Anthony y Jennifer López sobre la vida de Héctor Lavoe "El Cantante".

¡Tenía que ser un boom! Millones de dólares invertidos y, según dicen, seis años de ardua investigación y trabajo duro. Pero, la verdad, terminé confundido.Y al salir de la sala de proyeción, sólo algo me quedó claro: que los supuestos seis de años de investigación y trabajo de JLo y M. Anthony no habían tenido el propósito de retratar la vida de Héctor Lavoe, si no simplemente hacer que la gente tenga a otra razón para recordarlos a ellos, por los siglos de los siglos, amén.


Narcisismo supremo. Vanidad sin límites. 


De otra manera, no encuentro explicación a la pésima caracterización de Héctor Lavoe joven, allá en el año 1963, cuando tenía tal vez 17 ó 18 años.


¿Han visto las fotos de Héctor Lavoe a los 22 años? Tenía una cara de niño y no ese rostro avejentado, con patas de gallo y entradas de cabello en caída libre que presenta M. Anthony. Por favor! M. Anthony nació el 16 de septiembre de 1969 y tiene por ende 38 años. Se puede maquillar a alguien para que envejezca magicamente, pero no para quitarle 20 años!



Las comparaciones son odiosas, pero útiles. Busquemos una, por ejemplo, "Los hijos de Francisco", que es un retrato de la vida de los cantantes Zeze di Camargo y Luciano. Obra de arte, masterpiece. En ella, los personajes son caracterizados a través del tiempo por diferentes actores desde bebés recién nacidos hasta adolescentes y adultos. Y, por lo demás, la historia es tierna y cautivante desde el inicio.



Pero, claro, comparar el excelente cine brasileño con este exhabrupto holliwoodense puede ser hasta un abuso, así que mejor lo comparamos con otro filme de su misma especie: El más grande, la vida de Mohammed Ali, la primera película. En ésta, el Alí joven fue interpretado no por el Cassius Clay de entonces, sino por otro atleta, porque, como canta Pablo Milanés "... el tiempo pasa... nos vamos poniendo viejos...", porque el tiempo es implacable y pasa.


De alli que El Cantante sea una película muy aburrida, mal caracterizada y un fiasco que da la sensación de encontrarse de principio a fin con una historia plana en donde el tiempo no se siente.


Esto, claro está, no fue casualidad. M. Anthony tenía que ser la estrella de principio a fin y nadie, mucho menos un actor joven, debía hacerle sombra. Era su película y había sido hecha, como dicen las mamachas paceñas, "con su plata" y para que M. Anthony brillara. No para retratar la vida de Hector Lavoe. En resumen, resultó un insulto al buen gusto y al más elemental sentido común.



Hay muchas otras críticas. De hecho, la película ha sido vapuleada y merecidamente. Pero yo sólo quería referirme a este detalle, entre otras razones, para que mis amigos americanos comprendan porque cada vez que entro a una tienda de alquiler de películas, voy directo como caballo de carrera, a la sección que dice "FOREIGN FILMS".



Atlanta, 2 de setiembre de 2007