miércoles, 17 de septiembre de 2008

Waslala (Gioconda Belli)


"Waslala. La búsqueda de una civilización perdida". Gioconda Belli. Ed. Seix Barral, Madrid, 2006

Acabo de terminar de leer "Waslala. La búsqueda de una civilización perdida" y quise acercarles un reseña. Pero nada, no se me dio. Además, ya había excelentes reseñas descriptivas sobre la novela, así que me limitaré a escribir unas breves reflexiones.

El libro me lo obsequió Sonia Oster, una amiga argentina que pasó fugazmente por Atlanta, dejando su aroma en los salones de tango y tertulias domingueras de cocina internacional.  Fue un día antes de volver a Buenos Aires para siempre. Me entregó un bolsa de papel y en ella el libro con una dedicatoria que decía "Para que sigas soñando con utopías".

Con un título que se asemeja al de una novela de ciencia ficción barata, "Waslala…" es la historia de Rafael y Melissandra que se internan en la selva tropical en busca de una ciudad utópica creada por poetas en la que se practica la solidaridad humana y el respeto por la naturaleza. Enclavada en el corazón de la selva húmeda y de un conflicto armado sin fin que se alimenta a sí mismo, Waslala es el lugar que los dos protagonistas buscan por motivos diferentes, el primero para hacer un reportaje y la segunda porque es una soñadora.

Él, un periodista con escrúpulos, y ella, una líder soñadora, la principal protagonista de la historia.

Gioconda Belli tomó el nombre Waslala de una municipalidad en Nicaragua que fue muy afectada por la guerrilla.

Encontré esta reseña, que me parece describe muy bien a la autora y su obra.

"En esta nueva ficción de Gioconda Belli- situada en un país tropical ya avanzado el siglo XXI- aparecen los personajes inspirados en el arquetipo femenino de los primeros habitantes del istmo nicaragüense que responden a los ideales sociales de la autora y que estarán siempre presentes en su obra. Así ha ocurrido también en otras novelas suyas, como "La mujer habitada" y "Sofía de los presagios".

Gioconda Belli personifica en ellas sus propios ideales sociales en los que la mujer asume un papel redentor. Aquí cumple ese rol la joven protagonista, Melisandra, que dejando a su abuelo poeta en su estancia junto al río, emprenderá un simbólico viaje en busca de una región legendaria. Sus padres habían desaparecido buscando aquella ciudad utópica de nombre Waslala, donde supuestamente se hacían realidad los sueños de una
sociedad más justa., basada en los principios de solidaridad humana y en una relación de respeto y armonía del hombre con la naturaleza.

Melisandra parte junto a un joven periodista recién llegado al paraje junto al río. Aparentemente Ráphael formaba parte de un grupo de traficantes de inciertos productos, que periódicamente eran esperados y llegaban con noticias del mundo exterior. Pero él traía el propósito de poner al descubierto una serie de actividades clandestinas operadas por los Espada, mafiosos temidos de la región.
 Así se iniciará una aventura en la que no faltarán los encuentros apasionados en escenarios tropicales, ni las mezquindades y amenazas de una
mafia dominante de una sociedad inmersa en un sistema irracional, ni las escenas arrobadoras, increíbles y mágicas en las que se resolverán los conflictos.

Dentro del variopinto grupo que acompaña a Melisandra en su búsqueda épica de la "ciudad del río dorado" se destaca Engracia, una mujer gigantesca que regenteaba el establecimiento de reciclaje de basura. La actividad constituía uno de los pocos recursos de aquella sociedad condenada a la servidumbre y al trágico destino de tener que vivir de las miserias y los vicios de sus semejantes: la basura y la droga que se obtenía de las plantaciones de filina, cultivos clandestinos y ocultos entre otras plantaciones.
Engracia será la protagonista de un episodio central de esta trama subyugante en el que un trágico accidente presentado con ribetes misteriosos será el desencadenante del final. Ese acontecimiento, según aclara la autora en el epílogo, es el reflejo de un accidente nuclear real ocurrido en América Latina, pero que no alcanzó la difusión mediática de aquel otro desastre ecológico, el de Chernovyl.

Gioconda Belli pone punto final a su libro con una cita de Eduardo Galeano en la que éste hace referencia al hecho: "Chernovyl resuena en los oídos del mundo. De Goiania nunca más se supo. América Latina es noticia condenada al olvido".

A lo largo de todo el relato campea la búsqueda incansable de un paraíso perdido, pero también en muchos de los personajes, el sentimiento de ausencia y la nostalgia de la madre. Precisamente Melisandra había partido en busca de su madre y también de Waslala. Llegará a ellas guiada por sus cualidades femeninas: la intuición y una particular sensibilidad. Encontrará a las dos- a su madre y a la ciudad perdida- simultáneamente, y también las volverá a perder. Sin embargo presentimos su determinación de no detenerse en sus propósitos.

Esta literatura es profundamente crítica pero rezuma además poesía, En ella se denuncian todas las contradicciones y las paradojas del mundo contemporáneo sin perder la mirada esperanzadora y la ilusión de la utopía."