sábado, 19 de diciembre de 2015

Civilización: occidente y el resto (Niall Ferguson)



"Civilización: occidente y el resto" (Random House Mondadori, México, Ed. 2013, 425 p.) es la penúltima obra del historiador, profesor y escritor Niall Ferguson (Glasgow, 1964).

Ferguson busca responder dos preguntas: 

La primera es:

¿Por qué, a partir del siglo 15, un grupo de pequeños países del lado occidental del continente eurasiático, empezó a dominar al resto del mundo hasta convertirse en una especie de modelo (i)  del modo en que el resto del planeta aspiraba a organizarse? 

La respuesta se encuentra, según Ferguson, en seis complejos de instituciones identificables o "ventajas comparativas", seis maneras de pensar o "killer apps", con las ideas y comportamientos que llevaban aparejados:

1. Competencia, en lo político y lo económico, impulsó la innovación.
2. Ciencia, permitió transformar el mundo.
3. Derechos de propiedad, o el imperio de la ley para resolver pacíficamente disputas entre propietarios privados; creó una forma más estable del gobierno representativo.
4. Medicina, permitió mejorar la salud y esperanza de vida.
5. La sociedad de consumo, sin la cual la revolución industrial hubiera sido imposible.
6. La ética del trabajo, un marco moral y modo de comportamiento que mantiene unida a la sociedad.

La segunda pregunta es:

¿Ha perdido Occidente su supremacía sobre estas seis ventajas? Y si es así, ¿ya fueron los gringos estamos presenciando el fin de la supremacía de Occidente?
Competencia

Ideas claves: competencia, aislamiento, apertura, innovación,

Es el año 1420 y el nivel de desarrollo y prosperidad a lo largo de dos ríos (el Yangtsé en China y el Támesis en Inglaterra) no puede ser más diferente. 

En la China de los Ming florecía lo que en ese momento era la civilización más avanzada del planeta. El Yangtsé era un vasto complejo de navegación fluvial; el Gran Canal una impresionante arteria por la que transcurría un intenso comercio interior y Nankín, con su 1'500,000 habitantes, la ciudad más grande del mundo, un próspero centro de las industrias de la seda y el algodón y un importante centro de conocimiento. En lo militar, China era insuperable y contaba con la flota de navíos más avanzada y numerosa del mundo.

La capital de Inglaterra era, en 1420, una ajetreada ciudad portuaria que había sido golpeada por la epidemia de la peste bubónica y contaba con una población de no más de 40,000 habitantes. Era eje del comercio con el continente y sus industrias y comercio principales eran la lana, el paño y la construcción de barcos alentada por su conflicto con Francia. Estaban sus murallas y la Torre y el Puente de Londres. Pero nada de esto era comparable con lo que se podía ver en China.

China, señala Ferguson, era, para los estándares de la época, un lugar agradable donde vivir, mientras que en Inglaterra la violencia era endémica. Y en Europa, un continente con una enorme fragmentación política, se vivía desde el siglo 16, una lucha constante que, sin embargo, trajo tres beneficios imprevistos: la innovación en tecnología militar; eficiencia para recaudar impuestos para las campañas y desarrollo incipiente de herramientas financieras como métodos de empréstito público, concesión de derechos comerciales a cambio de compartir los beneficios; y todos los monarcas europeos alentaron el comercio, la conquista y la colonización como parte de su mutua competencia.

Pero, entonces, en 1424, ocurrió algo. Un cambio en el poder en China condujo al país al abandono de sus políticas de contacto con el resto del mundo y le llevó a un período aislamiento que duraría siglos: Mientras tanto, Europa empezaba a abrirse el mundo y a la era de los descubrimientos, alentados estos por la feroz competencia que existía entre esa multitud de pequeños reinos. China se convertía en una sociedad estática y Europa en una sociedad dinámica que quería transformar racionalmente el mundo. China dejaba de innovar e ingresaba a una era de reclusión y de estancamiento.

400 años después, en 1842, los barcos de guerra británicos remontaban el Yangtsé y propinaban una humillante derrota a China que tuvo que pagar una indemnización de 21 millones de dólares de plata.

Ginebra, 19 de diciembre de 2015.


Notas

(i) El capitalismo liberal y comunismo soviético, este último solo hasta 1991; entre las escuelas de pensamiento económico: Adam Smith vs John Keynes; la democracia representativa, la protección de los derechos individuales yel imperio de la ley; la medicina y sistemas públicos sanitarios;  y también la ropa y la dieta (entre los cuales tal vez los jeans, la pizza y la hamburguesa son tres buenos ejemplos), el trabajo (las semanas laborales de 40 horas u 8 horas de trabajo, o menos), la religión (el cristianismo), los hábitos de consumo; etc.

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